Cómo sí fusionar LMB y LMP y crear una gran Liga
Nacional de Beisbol

Por César González Gómez

La idea ha rondado la cabeza de aficionados, e incluso directivos, por muchos años: ¿Y si se fusionaran la LMB y la LMP para crear una gran Liga Nacional de Beisbol?

En la prensa mexicana trascendió en las últimas horas la versión de que el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, sostendrá una reunión con los directivos de ambas ligas para sondear la posibilidad de una fusión entre ambas ligas a partir de 2021.

No es una idea nueva. Es un concepto que se ha explorado en el pasado, pero nunca ha podido aterrizarse por una serie de inconvenientes logísticos.

Pero, ¿es posible fusionar ambas ligas? ¿Cómo podrían solucionarse esos inconvenientes logísticos?

Vale la pena hacer el ejercicio.

1. Los Peloteros

Sería, sin duda, el tema más complicado de resolver. Ya sabemos que la mayoría de los peloteros juegan en el verano una liga, y en el invierno la otra. Es decir, son los mismos beisbolistas.

Sin embargo, en todas las ligas del mundo hay expansiones. Llegan franquicias sin peloteros, que igualmente se tienen que nutrir. Acaba de ocurrir en la Liga Mexicana del Pacífico, con la expansión a 10 equipos, y la llegada de los Algodoneros de Guasave y Sultanes de Monterrey.

Fueron franquicias que llegaron sin jugadores y se tuvo que hacer un Draft para empezar a nutrir sus rosters. Es obvio que los primeros años para esas franquicias de expansión son difíciles, pues tienen que jugar con lo que los otros equipos desechan. Pero al final, la cosa se nivela. Esas nuevas franquicias empiezan a invertir en mejores peloteros, desarrollan los propios, y el tiempo equilibra la competencia.

Lo mismo ocurriría con una Liga Nacional. Tendría que haber un gran Draft con una enorme bolsa de peloteros que se irán sorteando entre las franquicias que vayan a integrar la liga.

Y en algunos casos, con mecanismos especiales. Por ejemplo, a las franquicias se les puede permitir pujar por peloteros emblemáticos. Es decir, si Agustín Murillo es un pelotero emblema de los Charros de Jalisco en la LMP, y de los Sultanes de Monterrey en la LMB, se le puede etiquetar como jugador franquicia. De esta forma, solo los dos equipos a los que pertenece pueden pujar por él, y resolverlo mediante diversos mecanismos. Puede ser una subasta, o incluso, hasta un volado.

2. El Clima

Uno de los argumentos más recurrentes para rechazar la idea de la fusión es que sería criminal jugar en el verano en el calor infernal y desértico de Mexicali o de Sonora. Pero igualmente, ya es criminal jugar la primavera o el verano, en el calor infernal selvático, de Villahermosa, Mérida, Campeche, o Cancún.

Como igual ya es criminal jugar en el invierno en Mexicali, con ese frío que cala hasta los huesos, y que acaba hasta con el pasto del estadio. Y como ya también es criminal jugar los inviernos en Monterrey, donde las ondas gélidas siempre son acompañadas por una llovizna pertinaz que se puede extender por varios días.

Es decir, el clima siempre será un enemigo a vencer en la gran mayoría de las plazas de cualquier liga que juegue al beisbol en cualquier época del año.

En la Ciudad de México, por ejemplo, siempre es complicada la segunda mitad de la temporada porque llega la temporada de lluvia, y diariamente, el agua empieza puntualmente a eso de las seis de la tarde. Y sin embargo, se ha jugado Liga Mexicana de Beisbol en el verano en la Ciudad de México desde 1925.

3. El Tamaño de la Liga

Otro argumento en contra de la gran Liga Nacional es el tamaño. Si se suman las 16 plazas de la LMB con las 10 de la LMP, serían 26 equipos. Una liga gigantesca, con demasiados riesgos.

Eso sí es algo que se tiene que evitar. No se puede jugar una liga con 26 equipos, porque la calidad del juego decae. Tendría que abrirse demasiado la cuota de extranjeros, como medida de mitigación.

Pero más allá del menor nivel que tendría una liga de ese tamaño, la Liga Nacional debe tener el objetivo de ser una liga premier. No solo de calidad sobre el campo, sino de gestión deportiva, y estabilidad de franquicias.

Tendría que hacerse una depuración para que solo queden las directivas más solventes, en las plazas más estables y sólidas de ambas ligas.

Y para ello debe tomarse en cuenta el tamaño del mercado de una ciudad grande y el poder económico de las directivas que estén detrás de cada franquicia.

Por ejemplo, de la LMP podrían quedarse Hermosillo, Culiacán, Mazatlán, Obregón, Jalisco, y Monterrey.

De la LMB, tomando como parámetro la calidad de la plaza, o el poder económico de su directiva, podrían ser tomadas en cuenta Monclova, Laguna, Saltillo, Monterrey, Laredo, Tijuana, León, México, Oaxaca, Yucatán, Puebla y Cancún.

Si sumamos ambos grupos, tenemos 17 plazas contando a Monterrey como una sola. Se podría buscar una liga de 18 equipos, o máximo 20. Las plazas restantes para completar la Liga Nacional podrían salir de un análisis mercadológico de su plaza y de su directiva.

Ese, el tamaño de la liga, también es un tema que puede resolverse. Doloroso, sí, pues habrá plazas que no puedan quedarse en esta gran Liga Nacional, pero todo parto es doloroso.

¿Cuáles son los beneficios?

Los beneficios prometen ser duraderos. Y superan a las desventajas ya referidas, que en su mayoría son temporales, con excepción del clima.

Mercadotecnia

Para empezar, en términos de mercadotecnia y economía, es un gran mercado. Tiene representación geográfica nacional, y mucha mayor visibilidad para los potenciales patrocinadores.

Las marcas tendrían exposición en ciudades que aunque no son grandes geográficamente, sí tienen una gran pasión por el beisbol como son las del Pacífico, o las del Sureste.

Pero también habría representación en ciudades grandes geográficamente e interconectadas en mercados sumamente dinámicos como son las del Centro y el Bajío de México. O en regiones, donde se mezclan ambas cosas como el corredor de Tijuana-Mexicali, o el noreste de México con Monterrey-Saltillo-Laredo-Monclova.

Interés nacional

Las grandes cadenas televisivas tendrían un mayor interés en transmitir una liga que se ve en todo el país, que transmitir una liga que solo se ve en una región. Lo mismo para la cobertura periodística en los grandes medios.

Y desde luego, la fusión de ambas aficiones. Es bien sabido que la afición de la Liga Mexicana del Pacífico ha estado en pugna histórica con la de la Liga Mexicana de Beisbol. Ha sido una rivalidad histórica, que se puede explotar cuando Naranjeros de Hermosillo visiten a los Diablos

Rojos del México, por ejemplo.

¿Se puede?

Por supuesto que se puede. No es fácil, pero las dificultades son temporales. En Estados Unidos, la mayoría de las ligas del deporte profesional han pasado por fusiones.

La NBA, por ejemplo, pasó por varias fusiones a lo largo de su historia para sumar a las ligas de baloncesto que iban rivalizándose. En 1966, por ejemplo, la NFL y AFL, que habían tenido una competencia voraz, se fusionaron para formar una sola Liga Nacional de Futbol Americano, la NFL.

Y en Grandes Ligas también. La Liga Nacional y la Liga Americana terminaron integrándose en un mismo marco reglamentario para no competirse entre ellas.

Y las lecciones de esos casos, es que las fusiones hicieron a sus ligas más poderosas. La lógica es sencilla, pues en vez de canibalizarse, sumaron e integraron sus mercados.

La fusión entre LMB y LMP para formar una gran Liga Nacional de Beisbol es factible. Se puede hacer. No es una tarea fácil -hay que insistir en eso-, porque requiere soluciones logísticas, pero sobre todo, requiere la voluntad de hacerlo.

Sin embargo, la Liga Nacional de Beisbol, esa gran liga que tenga una verdadera representación geográfica por todo el país, representa para el beisbol mexicano la posibilidad de dar un colosal salto al frente.

Por César González Gómez

Editor: juanbeisbol


Copyright © 2022 | juanfutbol