La joven estrella de los Gigantes de San Francisco, Jung Hoo Lee, ya puede presumir su primer HR en las Grandes Ligas, luego de estrenarse en ese departamento la tarde de este sábado en el tercer encuentro de la campaña ante los Padres de San Diego.

A sus 25 años de edad, Lee, quien también cuenta con la nacionalidad japonesa, está viviendo sus primeros enfrentamientos como ligamayorista, luego de dar el salto desde orienta cargando en su currículum con un premio a MVP y porcentaje de por vida de .340 a lo largo de su carrera en la pelota coreana.

Con esas cifras, la escuadra de la bahía le otorgó un contrato por seis años y $113 millones de dólares en una agencia libre 2024 plagada de estrellas del beisbol asiático, siendo “El nieto del viento” la máxima figura disponible de Corea del Sur.

Su debut 

Fue el pasado jueves 28 de marzo la fecha que quedará marcada en el calendario de la familia Lee, pues Jung-Hoo hizo su debut en el máximo nivel nada más y nada menos que en el Opening Day desde el Petco Park de San Diego.

Alineó como primer bat y jardinero central y a pesar de que su primer turno lo recibió con un ponche, en su segunda aparición se apuntó su primer imparable ante la serpentina de Yu Darvish, mientras que para la séptima entrada se estrenó en el departamento de producciones con elevado de sacrificio. 

Para el viernes firmó una gran jornada de dos hits en cuatro turnos con otro remolque y fue este sábado que llegó el batazo tan esperado, cuando se hizo presente en el racimo de seis carrera de los Gigantes castigando a Tom Cosgrove con un cuadrangular de dos carreras por todo el derecho central para estrenarse en el Big Show.

El batazo salió a una velocidad de 104.4 millas por hora y recorrió una distancia de 406 pies.

Lee y su baño de primer HR

Der manera habitual vemos como algunos equipos acostumbran “ignorar” por unos momentos al pelotero que se va para las tablas por primera vez en el Big Show, cuando llega a la caseta.

Sin embargo, el primer HR de Jung Hoo Lee lo gozó junto a sus compañeros pero también lo hizo acreedor de un suculento baño de cerveza. Todo indica que es su ritual de primer cuadrangular.

El surcoreano se puso cómodo en una canasta para la ropa y tras algunas palabras, recibió el afamado baño en lo que parecían ser las regaderas.

“Los quiero”, mencionó.